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Humildad sí, Soberbia no
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A menudo, personas que poco conocen lo que es la humildad, se adjudican tal adjetivo con ligereza. No me refiero, claro, a la condición socio-económica humilde, sino a la humildad de corazón que es la virtud más huidiza para todos.
Escribir sobre este tema resulta bastante difícil, pues la tendencia del hombre es más bien hacia la soberbia y el egoísmo, y el autor de este artículo no pretende escapar de este juicio. Más bien, el objetivo es, como en otros artículos, compartir algunas ideas aspirando que al final de la lectura Ud. y yo hallamos ubicado una pieza más del rompecabezas emocial humano y expandamos más nuestra conciencia evolutiva.

Se sabe que, desde que el hombre existe, no ha cesado de buscar por diferentes medios la satisfacción de sus apetitos y bienestar; esto lo ha conducido a luchar por su alimento, su seguridad, el apareamiento, la familia, y su futuro; esto también ha producido el desarrollo de su sistema de vida desde las cavernas hasta las modernas e inteligentes edificaciones actuales. Podríamos hablar mucho sobre el tránsito humano desde la edad de piedra hasta nuestros días, pero ese no es el objetivo de este artículo.

El otro aspecto relacionado con el deseo de superación del hombre, es la influencia sobre su ego; esta, hace que el individuo camine por una delgada cornisa flanqueada a ambos lados por los monstruos del egoísmo y la soberbia. Lamentablemente, este es el camino que todos debemos transitar, y nuestro reto diario es hallar el equilibrio suficiente que no nos deje resbalar y caer. Pero bien, la pregunta que nos planteamos a estas alturas es cómo lograr ese equilibrio.

Mas, esto es algo que hay que verlo desde muchos ángulos: pues en ello están implícitos muchos factores. En primer lugar está la propia "naturaleza" de cada individuo, que hace de este una persona con mayor o menor inclinación hacia el egoísmo; esta "naturaleza", escapa aún al comportamiento del resto de su familia, y algunos sólo pueden tratar de explicársela diciendo que es "voluntad divina".
A continuación está la formación que reciba en su hogar desde sus primeros años de vida; luego, la influencia de su entorno cultural; seguidamente podríamos citar las experiencias sufridas a lo largo de su vida; y, finalmente, la salud mental y física del individuo. Adicionalmente, podríamos citar las influencias astrales, pero eso podríamos asignarlo dentro de lo que llamamos inicialmente "naturaleza".

Entonces sí procedamos a tratar de contestarnos cómo lograr el equilibrio emocional que nos permita conducirnos sin egoísmos ni soberbia en la vida, pero cuidándonos al mismo tiempo de no caer en la falta de autoestima y en un pernicioso abandono. Lo primero que debemos hacer es un análisis de consciencia para ver cómo sentimos y nos comportamos ante diversas circunstancias; seguidamente, tratar de evaluar esas actitudes a la luz de las reglas morales y las costumbres que rigen nuestra sociedad. A continuación, centrar nuestra atención en Dios, cualquiera sea nuestra religión, para pedirle su dirección y apoyo en busca de una centrada interpretación de la situación y de la voluntad suficiente para realizar los cambios necesarios. A estas alturas, debemos estar plenamente conscientes de nuestra incapacidad para lograr por nuestra propia cuenta, sin ayuda del Creador, los cambios deseados y mantenernos sin renunciar, pues hay algo que es bien claro, y es que el EGOISMO y la SOBERBIA son males del alma, y sólo quien es capáz de curar el alma puede ayudarnos.

Por otra parte, hay que decir que la humildad es uno de los rasgos más notorios de la sabiduría, y fueron los hombres reconocidos mundialmente como Grandes, quienes dieron las mayores muestras de humildad: Gandhi, Lutherking, etc.; y es el más grande entre todos: JESUS CRISTO, quien siendo el unigénito de Dios, nos dio la muestra más grande de humildad.

Es de vital importancia que prestemos debida atención al tema aquí expuesto, pues de ello dependerá todo lo que vivamos en nuestro entorno, nuestra relación con los demás, nuestros éxitos y fracasos, el futuro de nuestros hijos, de nuestra nación y del mundo entero; y como si esto fuera poco, de la manera como dirijamos nuestras emociones y nuestro comportamiento, dependerá también nuestro futuro extraterrenal.

Sin dudas, queda mucho más por decir sobre este controvertido tema, pero por el momento, contentemonos con analizar y discutir esta breve exposición.

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